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"La Dinastía de Los Acosta"

Por: Carlos Darias Aguilar.

 

Los dos hermanos, Santos (1.919) y Pedro (1.920), hijos de Polo Acosta, son iniciados desde muy pequeños en las aficiones de su padre. De esa manera se ven formando parte de los equipos de Lucha Canaria  que este llevó (el Santa Cruz, el Tinguaro de Santa Cruz) y colaborando estrechamente con Polo en la captación de Luchadores, etc.

Así llegaron hasta la época donde aún se sufría el régimen que salió vencedor de la Guerra Civil Española (años 60 ), cuando tenían de secretario  a Buenaventura Pérez y Pérez, cuando se iba a luchar por afición , más que por dinero, y sin embargo a la lucha se la consideraba como algo muy serio. Se luchaba principalmente por resucitar una actividad que se vio también muy afectada por la situación política.

Los entrenamientos eran casi exclusivamente luchando. Se solía entrenar en la intimidad del clan familiar, corrigiendo errores, opinando y practicando las técnicas precisas para tumbar a fulanito o menganito o sencillamente para no ser tumbado.

Nuestros protagonistas vivieron una larga temporada de esplendor de la Lucha Canaria, compartiendo sillas con personajes como: Perico Perdomo, Camurria, El Pollo del estadio, Nino Morales, etc.. Equipos en los que no faltó nunca la saga Acosta, incluyendo al jovencísimo Marino Acosta. Quien reconoce tener a su mejor maestro de lucha en su primo Pedro, y del palo a Santos.

De poco antes de los años 30, recuerdan Pedro y Santos las exhibiciones de juego del palo que hicieron los Acosta, en importantes espectáculos públicos como en el día de San Cristóbal, patrón de los taxistas, en la plaza de toros de Santa Cruz: Cuando traían grupos folclóricos de fuera, creo que Vascos y donde se juntaba un montón de gente. O en el Estadio de fútbol, la Plaza del barrio de Salamanca y otras no tan concurridas.

En aquel entonces, el grupo Acosta de exhibición, estaba formado por Maximiliano Hernández Acosta, Polo Acosta Acosta, Ramón Hernández Acosta (hijo de Maximiliano), Santos y Pedro Acosta Acosta. Que en orden inverso, salían a jugar unos con otros consiguiendo siempre el deleite del público asistente.

Pedro, siempre fue el hijo predilecto de su madre (Edelmira Acosta), era bastante serio y técnico, comparado con su hermano Santos; tal vez el más castigado por su padre, y que tenía un juego rápido y de mucha movilidad. Ramón, era quién salía a continuación con Santos, y lucía un juego que sin duda le había transmitido su padre, Maximiliano.

Polo, era la bandera que le daba fama al juego Acosta de agresivo y rápido, con una movilidad de piernas que asombraba a todos. Y Maximiliano era la técnica personalizada, sacrificando en ocasiones la velocidad, pero de una belleza plástica que encantaba a participantes y espectadores.

Será muy difícil volver a conseguir un grupo tan compacto y representativo como aquel que recuerdan Santos y Pedro, en su primera época.

Hasta que no se derrumba el régimen Franquista, hablamos de finales de los años 70, no encontramos una actividad continuada de la familia, en cuanto al juego del palo. Los Hermanos Buenaventura y Juan Jerónimo Pérez y Pérez contactan con la familia, y publican un libro titulado “ Banot: Esgrima Guanche con Palos” y más tarde “ El entrenamiento del Banotista”. Contando con la colaboración de D. Tomás Déniz para este ultimo trabajo; pues el primer libro causo una enemistad del autor con la familia Acosta, que aun no ha cicatrizado. 

El primer contacto con Juan Jerónimo es hecho a través de Tato Acosta (Anastasio, otro hijo de Polo), que le aconseja hablar con su primo Marino, ya que este es el familiar más activo por estas fechas. Sin embargo Marino lleva a Juan Jerónimo  a conocer en persona a Polo y a Santos (Su maestro), que es de donde se sacan las entrevistas verdaderas, que posteriormente Juan Jerónimo desformaría (según la familia) a su antojo y conveniencia.

Tal vez lo mejor de Juan Jerónimo fue poner en contacto a “Solidaridad Canaria” (Asociación Cultural) con Marino, pues estaban buscando a alguien que enseñara y se reconoce en él la persona idónea. De esta manera, rondando el año 1977 – 8 , Marino empieza a enseñar a grupos de alumnos no pertenecientes a la familia Acosta, cuya novedad va a significar a la larga el definitivo impulso que necesitaba este estilo. Solidaridad demanda, incluso desde su sede en la Isla de Gran Canaria, exhibiciones de juego del palo de las que se encargan Polo, Santos y Tato; que se ha puesto a valer para la ocasión, como rueda de repuesto que necesitaba Polo. Pues no se fía de su hijo Santos, en quién reconoce al parrandero que se perdía durante varios días con el timple bajo el brazo. Sin embargo es Santos el encargado de iniciarlo, aunque por deseo de Polo.

 

D. Polo Acosta con su hijo Anastasio (Tato) en un momento en que ponen en práctica sus conocimientos de ataque y defensa  del BANOT.

También sabemos que la familia es solicitada para hacer una exhibición en la capital Majorera, en el año 1.980, con motivo de las fiestas del Rosario. Marino, a pesar de haberse iniciado con Santos y tener la suerte de haber visto jugar a otros de la familia, demuestra una inquietud que le lleva a visitar asiduamente a “Los Verga” de la Esperanza, con quien también tiene lazos familiares.

Aquel roce se transmite a los alumnos del momento, llegando hasta los de hoy en modo de cariño y aprecio por los practicantes de otro estilo, que es un modo ejemplar de relación entre estilos.

Destacan de aquella época jugadores como Carlos Darias, que con el tiempo se convirtió en uno de los más importantes transmisores. Pero pronto se acabaron los entrenamientos en el local de Solidaridad, o el de los Salesianos. Lo que favoreció el nacimiento del “ Grupo Banot” de Los Campitos. Del que sobresalieron jugadores como: Ina, Toba, Nene, etc. Llegando incluso a hacer exhibiciones en Gran Canaria, donde se hizo una especie de gira llevada a cabo a través de Solidaridad Canaria por los barrios de la capital y municipios periféricos, teniendo que desplazarse el grupo durante cuatro fines de semana consecutivos.

En estas fechas, se incorpora un joven, que habiendo quedado prendido de esta practica durante una exhibición de Santos y compañía, a la que le llevo su hermano para que sacara fotografías, diciéndole que se trataba de una cosa que se parecía a la Lucha Canaria, pero con palos, según atestigua él mismo.

Este Joven, llamado Jorge Domínguez (Hoy, Presidente de la Federación de Lucha del Garrote), demuestra su interés desplazándose semanalmente hasta Tenerife unas seis u ocho veces (Sábados o Domingos), con la intención de aprender a jugar.

Los jugadores que enseñaba Marino, tenían como parte muy importante de su formación el desplazarse hasta Valle Guerra para conocer y ser asesorados por Polo y el resto de la familia. Y si bien, entre ellos se recuerdan muchas visitas, la de Jorge se recuerda especialmente. Jorge lo contó así:

 

 

“Había visto, y estaba sobre aviso, del juego duro de Los Acosta. Pero era un día tan importante para mis investigaciones que no pensé en ello para nada:

Nada más llegar conocí a Polo, y al poco tiempo apareció Santos.

Cuando me ví con un palo en la mano frente a Santos, llevaba puesto un chaquetón militar un poco largo, me llegaba casi por las rodillas y en uno de los bolsillos laterales tenía la pequeña grabadora que me ayudaba. Y aún con ese chaquetón, y la pobre grabadora, cuando llegué a Los Campitos, recuerdo que le hice pasar a Marino la mano por el exterior de mis muslos para que palpara aquella especie de empedrado que me causaron los lambriasos que Santos me metía sin piedad.”

 

 

Pero no se achico por eso Jorge Domínguez. Quién a pesar de la breve transmisión recibida, se atreve con la enseñanza y acaba creando el Grupo “Altahay”, de muy corta historia, siendo de las primeras experiencias que funcionó en Gran Canaria como actividad organizada durante el presente siglo. Actuando totalmente al margen de la familia, cuyo comportamiento se convierte en característico de este personaje, según referencias de otros estilos.

Fue Marino el mayor exponente de la familia a la hora de transmitir este estilo fuera del núcleo familiar. Y también fue él, el que recupero ángulos olvidados por los jóvenes practicantes y aquella parte desterrada casi del juego Acosta, que se conoce como Juego por arriba, y no es que los viejos maestros (Polo y Maximiliano) no conocieran, sino que, metidos en desarrollar un juego por debajo, dejaron de lado. Pero nunca ignoremos que antes se jugaba entre todos, a pesar de que cada uno personalizara sus técnicas preferidas hasta el punto de intentar acapararlas como propias. Mas aún así, nos llamó la atención las palabras de Pedro cuando haciéndose eco de Polo dice, refiriéndose al juego por debajo: “Eso (el juego por debajo), no es sino un capricho mío”.

Los practicantes de la escuela de Marino Acosta, e incluimos a cualquiera de los familiares que juegan hoy, aprenden desde un principio la deuda de respeto que existe con Santos,  Pedro Anastasio Acosta, con Marino y con cualquiera que, como ellos, hayan dedicado gran parte de su vida a la conservación o transmisión de esta modalidad autóctona que no cesaremos de reconocer como una joya de la cultura Canaria.  

" Aunque el Palo se juegue con las manos, se lleva siempre en el corazón" 

                                              Marino Acosta.

   

 


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